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16 marzo, 2011

It's real love

El humor varía, estamos más cansadas pero no menos felices. Se sienten los días encima, todo se siente el doble y eso me encanta. Siento que vivo. Estoy viva.
No puedo evitar pensar como en la ciudad todo está al alcance de la mano. Acá quizás hay más esfuerzo pero también más disfrute. Uno valora más lo que tiene entre los dedos. La vida se vuelve más sencilla, más simple, más terrenal.
Miro el agua y la tierra. En la ciudad todo el mundo está en las nubes. Las conversaciones son ahí arriba. Todos somos intelectualoides snobs, todos nos enroscamos en los laberintos de nuestra cabeza y todos nos preocupamos por como nos miran los ojos de los demás.
Acá inevitablemente uno se vuelve diferente, te enamorás de la guitarra y de la voz de las personas, lo que más nos preocupa es que vamos a cenar o pedir por favor que el clima siga lindo. Se habla sobre las cosas más banales y esenciales de la vida.

01 marzo, 2011

¿a dónde va lo común, lo de todos los días?

La lluvia y el olor a tierra mojada. El paisaje es tan hermoso que no dan ganas de escribir, no salen las palabras.
Llueve y llueve y la sonrisa va de oreja a oreja. El fuego y la ronda de caras desconocidas que de a poco se van volviendo familiares. Gente de todos lados junta y sola.
La vida es loca. Nos miramos a los ojos y no podemos creerlo. Tuvimos mucho viento a favor.
Conexiones momentáneas, gente humilde, solidaria y generosa. Libros, siestas al sol, noches de frío, mucha guitarra.
Quizás sea nuestra culpa, con nuestro asqueroso buen humor. Todo nos parece hermoso.
La vida nos encandila.

25 febrero, 2011

de como la gente no me toma en serio II

- Sos una boluda, pusiste el papel ahí, y ahora??
- Quién podrá defendernos?

21 febrero, 2011

La respiración de la tierra. El ir y venir del agua. Inhalo-exhalo.
La piel curtida y los sueños que crecen.
El pelo suelto, las manos sucias y la mirada transparente.
La sonrisa que encandila.
Los recortes que dejan las montañas en el cielo, los colores del atardecer y la luna llena. 
Llenísima como nuestros corazones.

Acabo de volver del sur, al menos en cuerpo, una parte gigantesca de mi queda en esas tierras hermosas que recorrí de la patagonia. Traigo poco escrito, viví tanto que no me dio el tiempo. Sin embargo traigo demasiados recuerdos en la mochila como para escribir unos cuantos tomos. Saludos grandes desde buenos aires otra vez.