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16 octubre, 2011

de finales


-         Pasá, Eme, (Bueno, un poco de ganas de verlo tenía; sigue tan lindo como siempre) hace mucho frío para ir a la plaza… sentate… ¿Querés tomar algo?
-         No, gracias Jota, estoy bien así. ¿Vos cómo estás?
-         Bien… hace mucho que no te veía ¿qué fue de tu vida?
-         Y vos te la pasaste de viaje. Yo bien, con varios vuelos, el estudio… contento. ¿Vos?
-         Bien, bien. (¿Cuántas veces más le voy a decir que estoy bien?) El viaje fue buenísimo, con Hache nos divertimos un montón. ¿Y tus viajes?
-         También muy bien. ¡Qué linda foto…!
-         Es de cuando mi mamá se fue a México.
-         A ver… mostrámelas.
-         Acá están. (¿Qué hago mostrándole las fotos de mi vieja?)
-         Yo viajé a México hace dos años, es hermoso.
-         ¿Querés un mate? (¿Soy yo o esta conversación no va para ninguna parte?... que se deje de dar vueltas, que me bese de una vez)
-         ¿Dulce o amargo?
-         Amargo.
-         Bueno, dale, uno te acepto. Tomá, traje tortas fritas.
-         Gracias, no hacía falta. (¿What the fuck? ¿Quién sos? ¿Mi abuela? )
-         No iba a venir con las manos vacías…
-         ¡Qué amable! (Soy una estupida).
-         Mirá… vine porque quiero hablarte de algo.
-         Sí… decime. (Mierda)
-         No sé muy bien como decirlo.
-         Dale, decirme… (Ya está, me va a decir que es gay ¿Qué le voy a decir?¿Que lo sospeché desde el primer día?)
-         Es difícil para mí…
-         (¡No! ¡Es impotente! ¡Impotente! La puta madre… que me lo diga de una fucking vez.)
-         Estoy saliendo con otra chica.
-         (¡¿Qué?! ¿Qué que?  ¿Y a mí que me importa? ¿Por qué venís a decirme esto? ¿Quién te preguntó? ¿Quién te crees que sos?) Ah… bueno.
-         La verdad es que nosotros pasamos muchos buenos momentos y yo te quiero un montón… no quiero que pienses que para mí lo nuestro no fue importante.
-         (¿Importante? ¿Me estás jodiendo? ¡Producción, llévense a éste pibe de acá! La última vez que te vi fue hace cuatro meses. ¿Me querés? No tenés ni idea de mi vida, no sabés ni como se llama mi perro,  no me conocés ni un poco.) No, no. Esta bien.
-         No quiero lastimarte…
-         (¿Lastimarme? ¿En que película estás?) La verdad es que no sé qué decir…
-         Tenía que decírtelo, después del mensaje del otro día...
-         (¿Podés dejar de hacer como si me cortaras? No somos novios, nunca fuimos novios, ni siquiera cogimos. Te mandé un mensaje a las cinco de la mañana que decía “¿En que andás?” no te invité a un asado con mi familia. ¿No podías hacer como el resto de los hombres y esfumarte?) Entiendo… ¿Y dónde la conociste? (¿Soy o me hago?)
-         En el Parque.
-         Ah… ¿Y hace mucho que la conocés? (Andate, andate. ¿Cómo me vas a decir algo así en mi casa, en el único lugar en el mundo en cual no me puedo ir? ¿Cómo hago ahora para echarte?)
-         No tanto, un par de meses. ¿vos? ¿tus novios?
-         (¡¿Mis novios?! ¿Sos pelotudo? ¿Qué querés que te diga? “si, salí con tal, le di all night long” ¿de verdad…?) No, nada, nadie.
-         Igual, más allá de todo, quiero que sigamos como amigos… que podamos encontrarnos a tomar un vino y charlar.
-         (Ah bueno… te faltó decirme “no sos vos, soy yo”. A mí no me vengas con el “let’s just be friends”… a mamá mona…) Si claro…
-         ¿Querés que saquemos a pasear a tu perro?
-         Dale, vamos.
-         Quedate con las tortas fritas
-         (I don’t need you pity.) Ni abrimos la bolsa, llevalas. (Metételas en el culo)
-         No, de verdad, al menos probá una.
-         No la voy a comer.
-         No importa.

21 julio, 2011

Cómo siguió todo II

- Eme me mandó un mensaje y me invitó a una fiesta re lejos.
- Siempre te hace lo mismo y vos quedás como la mala onda que no quiso moverse para verlo. Invitá vos primero. ¿Qué le vas a decir?
 - Ni loca le contesto.  
- No te preocupes. El que es un jodido es Efe. Es un boludo… no me lo banco más. Decí que está bueno. Lo peor es que se hace el misterioso, tiene menos profundidad que una pelopincho...
- ¿Qué pasó? Tell mama.
- ¿Llegaste a la parte del recital? ¿Te conté de cuándo fui a su casa?
- ¡No! No me contaste, empezá desde el principio.
- ¿Segurísima? Mirá que es largo…
- Deja de hacerte desear y cuéntame, honey.
- Todo iba bien. Me invitó un jueves a la noche a su casa a cenar y acepté. Un departamento chiquito divino, por Saavedra. Vino que va, porro que viene. Hubo varios momentos buenísimos. En la cocina, una escena con sus dos gatos digna de Mr.Bean: tiene esa típica ventana encima de la mesada con rejas cuadrillé y puertas corredizas, el primer gato se mete por la puerta que estaba abierta y veo que cuando llega al otro lado y se da cuenta de que no puede salir, Efe abre la otra puerta corrediza para liberarlo,  pero cuando lo intenta el gato cae detrás del secaplatos y queda atrapado patas arriba. Nunca me reí tanto, y nunca lo había visto a Efe reírse tanto, un show.
- Muy bizarro…ver a Efe riéndose, digo...
- No voy a escuchar tus acotaciones. Cuando más tarde le pedí que tocara algo en el saxo aceptó pero me dijo que mejor en el baño porque la ventana de su cuarto da al pulmón del edificio, el living tiene balcón y los vecinos se quejan sino. Ya eran las tres de la mañana. Entramos al baño, apagó la luz y empiezó a improvisar sobre Summertime. Era onda Charlie Parker, fue… mágico. Y después de eso te imaginarás…
- Me imagino. Lo que no entiendo es en qué momento Efe se convirtió en Jodido.
- Esperá, dale tiempo que sabe embarrarla. 

08 julio, 2011

Cómo siguió todo I

Suena el teléfono y Jota grita:
- ¡Hache, darling, habemus chismes!
- Aliméntame, estoy sedienta de puterío.
- Salí otra vez con Eme.
- ¿Cuándo?
- El jueves.
- Habemus señor, diría yo.
- Fuimos a un bar a jugar al pool, otra vez. Nos divertimos, tomamos birra, me contó de su vida… ¡adiviná el nuevo curso en el que se anotó!
- Me río de solo pensar las posibilidades… ¿astronauta?
- Close, escuchate esta: azafato.
- No, no, no. No te la puedo…
- En fin, todo muy lindo pero si seguimos así me voy a volver campeona mundial de billar.
- Invitalo a tu casa.
- Basta, sabés que tengo la libido por los suelos.
- Igual, no sé cómo él todavía nunca te invitó a la suya… por ahí es más libido-congelada, por no decir algo más grosero, que vos.
- ¡Bruja! ¿Y por casa como andamos?
- Efe es rarísimo… él, su forma de ser, sus acotaciones, todo lo que lo rodea.
- A mí no me cae bien; ya se que objetivamente está bueno, pero no es mi tipo… es muy… carilindo. A mí me gustan los morochos, con mucho pelo, los hombres bien masculinos, bien hombres.
- Dale, ni que Eme fuera macho alfa.
- Contame de la salida. Puntos a favor sin repetir y sin soplar.
- Pasó a buscarme en auto, eligió un bar lindo, me saludó con un beso, esta bueno, invitó la birra, no nombró a ninguna ex, me escuchó hablar interesado, me habló bastante de su vida… está buenísimo.
- ¿Puntos en contra?
- Se hace el hippie y todos sabemos que… le falta calle. También se mandó una para pintar en la pared, me dice “pelé las papas, las metí en el horno y esperé que se calentaran” y yo lo miré fijo mientras pensaba: ¿Me está jodiendo? ¿Quién habla así? Acaba de contar que cocinó unas papas, y encima, para colmo, ¿en tres pasos? ¿De verdad? ¿Era necesario? Yo dije “ah… las cocinaste.” Y me quedé con la duda ¿viste? de si era genial o freak o tremendo boludo

24 junio, 2011

Cómo empezó todo II

El sábado siguiente otra vez los cuatro, en una cita doble sin planificar. Como quien se encuentra por casualidad, como quien no sabe que los demás van a estar ahí: en la misma fiesta del sábado pasado.
Eme sin dar muchas vueltas saca a bailar a Jota. Efe y yo en medio de la pista hablamos en falso sobre cosas que ninguno de los dos llega a escuchar.
Y entonces, al fin, me pasa una mano por el pelo, dice algo sobre mi trenza y nos besamos. Salimos de la pista, y cuando vamos a un sillón la timidez de Efe ya no parece tan tímida. Habla de su amistad con Eme, de su familia que sigue en Uruguay, de sus clases de composición; solo se interrumpe para darme otro beso o para abrazarme más fuerte. Pasan las horas y en un momento me toca los labios con la yema de los dedos para decir:
- Dale, vámonos de acá. Eme y Jota seguro ya se fueron.
No, no voy a caer tan rápido:
- Ahí están, desde acá los veo. Vení, vamos a ver en qué andan.
Nos acercamos: entre beso y beso ellos juegan a ver quién adivina primero la siguiente canción. Efe y yo hacemos una tosida bastante teatral y ellos se ríen.

El sábado siguiente otra vez los cuatro, en una nueva cita doble esta vez planificada vía mensaje de texto, vía mail, vía telégrafo. Ni Jota ni yo podemos creer el romanticismo hollywoodense de las últimas semanas.
- ¿Entendés que la familia de Efe es uruguaya? No hay nada mejor en el mundo que los uruguayos. Encima toca el saxo y tiene algo misterioso que no resisto. No es predecible como el resto de los hombres, me desconcierta…
 - Estás hecha una pelotuda, nunca te ví así... Igual entiendo, it’s too good to be true. Con Eme pasa algo parecido. Yo soy una frígida, you know, y él la rema tanto… medalla de oro de los juegos olímpicos.
- ¿Es sano sospechar de la felicidad? Acordate de que nos pasan a buscar a las doce y media por mi casa. Ya arreglé con Efe, vamos a La Catedral o a La Viruta.
- ¿Me estás jodiendo? ¿Vamos a bailar tango? ¿En qué pensás? Yo no sé bailar tango. No quiero bailar tango. No voy a ir a bailar tango con el boludo de Eme.
- Vas a venir, vas a bailar y vas a traer tu mejor sonrisa ¿me escuchaste?
- Bueno, pero te odio.
Después de luchar con el único paso de tango que cada uno sabe y que por desgracia no es el mismo, los cuatro nos rendimos y abandonamos La Viruta. Efe hace que nos  colemos en un cumpleaños en la casa de al lado. Bailamos cumbia, nos reímos mucho y, a eso de las cinco de la mañana cuando la noche ya termina, Eme propone que vayamos al estudio jurídico de su abuelo.
El lugar, digno set de película de Harry Potter, destila solemnidad: grandes bibliotecas de madera, mesas y sillas forradas en cuero verde y lámparas antiguas de vidrio que hacen juego.
Eme pone algo de Sui Generis en un tocadiscos; Efe sostiene el vino con una mano y enciende un porro con la otra.

18 junio, 2011

Cómo empezó todo I

- ¿Santa Julia? ¿Qué hacen dos chicas solas en este pasillo? ¿Toman vino de la botella?
- La juventud está perdida...
Nos reímos los cuatro y le sonrío a mi amiga Jota, pienso que esta noche en la que decidimos hacer algo distinto, lejos de la gente a la que vemos siempre y de los lugares a los que salimos todos los sábados; después de todo no empezó tan mal.
Los dos que se nos acercan son delirantemente lindos. El primero es Eme: muy alto y flaco, pelo largo morocho atado en un rodete, ojos grandes y azules; el segundo, Efe, es más bajo, pelo rubio oscuro y barba con buen bigote, ojos achinados bien celestes, tanto que da ciego.
Una típica charla de pasillo: qué hacen acá, qué estudian, de dónde se conocen. Eme estudia sociología y hace un curso de ayudante de panadero; habla sin parar y es ridículamente simpático; Efe estudia saxo y toca en una banda de jazz; es callado y misteriosamente tímido.
Ya estamos en el momento de la noche en que ya tendría que haberse decidido a quién le gusta quién, pero la conversación es tan grupal que no llego a darme cuenta. Cuando ellos van a comprar otro vino, con Jota temblamos; le digo:
- Dale, decime, seguro que nos va a gustar el mismo...
- ¿El morocho…?
- ¡A mí el rubio!
- ¿Ves? Por eso sos mi mejor amiga. Ahora… siempre lo mismo vos, elegís un músico conflicutado y descartás al mejor tipo del mundo.
- Y a vos siempre te gustan los nenes buenos de mamá, los que hacen un curso de panadería, los que son más buenos que el pan.
- So true… muchos chistes al respecto ¿no?
- Soy Chandler Bing en el capítulo en que no puede burlarse de la gente.
- Tenés dos segundos por reloj… uno…
- ¡Vigilante! ¡Andá a freír churros! ¡Bolas de fraile!
- Suficiente. ¿Y qué onda? Si ellos no deciden decidimos nosotras.
- Callate que ahí vienen.
Vino, charla y más vino. Cuando la hora ya es insostenible y nosotras tenemos un pie dentro del taxi, Jota me dice:
- Por qué no le pasas tu celular a Efe, Hache, así nos invita a escucharlo tocar. Yo estoy sin teléfono, pero si querés, Eme, pasame tu mail.
Lo dice con tanta seguridad que nadie se atreve a contradecirla.

21 marzo, 2011

- Me mando un mensaje y me invitó a una fiesta en la loma del orto.
- Te das cuenta no? siempre te hace lo mismo! es un vivaracho, porque te invita él primero a una salida muy paja en un lugar muy paja y vos quedas como la ortiva y pajera que le dijo que no y él no se mueve. Tenés que invitarlo vos primero. Que le vas a contestar?
- Ni en pedo le contesto.

11 diciembre, 2010

En papeles era mi pareja perfecta, pero la vida real no es como en los papeles.

23 noviembre, 2010

Expiación, deseo y pecado

Te despertás a las 15 horas y te das cuenta que ya da igual, que pensar en la noche de ayer te da ganas de asesinar el colchón y mandarte a mudar, pero no tenés a donde ir y te miras en el espejo la resaca y tratás de figurar que te gustaría hacer. Solo tenés ganas sacarle fotos a alguien y ahí te das cuenta de lo sola solísima que estás. No tenés a quien sacarle fotos. Volvés a la cama entonces, pensando en que podrias llorar durmiéndote o dormirte llorando. Igual esta claro que en el minuto de acostarse otra vez el techo cae encima tuyo con todo el peso de los años y del dolor, de las mentiras y la traición, de la fragilidad y la indiferencia.
Entonces ya no podes ni llorar ni dormir y te pones a escribir para intentar expiar.

30 julio, 2010

- invitalo a tu casa
- basta! sabes que soy una conchafría..
- igual boluda.. todavía no te invito a su casa?
- sabes que no?! no se que le pasa! me invita a jugar al pool, a un bar.. no sé..
- por ahi es más pijafría que vos.