Te despertás a las 15 horas y te das cuenta que ya da igual, que pensar en la noche de ayer te da ganas de asesinar el colchón y mandarte a mudar, pero no tenés a donde ir y te miras en el espejo la resaca y tratás de figurar que te gustaría hacer. Solo tenés ganas sacarle fotos a alguien y ahí te das cuenta de lo sola solísima que estás. No tenés a quien sacarle fotos. Volvés a la cama entonces, pensando en que podrias llorar durmiéndote o dormirte llorando. Igual esta claro que en el minuto de acostarse otra vez el techo cae encima tuyo con todo el peso de los años y del dolor, de las mentiras y la traición, de la fragilidad y la indiferencia.
Entonces ya no podes ni llorar ni dormir y te pones a escribir para intentar expiar.
4 comentarios:
me sentí así todo el fin de semana, salvo por lo de la resaca.
un beso.
a veces necesitamos estas situaciones para poder expresar. y explotar.
Es tan triste que se vuelve tan lindo, o es tan lindo que se vuelve tan triste; me niego a pensar que lo triste y lo lindo tengan más o menos el mismo rostro, pero me pasa muchas veces al leerte.
Quiero decirte que lo que escribís me gusta mucho mucho siempre.
Un abrazo, ¡buena tarde!
creo que hay mucha belleza en la tristeza y no se por qué, pero suele ser lo que más me inspira o me llama la atención.
muchas gracias frestón! me hacés sonrojar jaja.
Publicar un comentario