29 noviembre, 2010

III

La muerte de mi abuela cambio mi vida de muchas maneras. Pero no fue tanto su muerte sino todo eso que descubrí después, las que realmente me cambiaron por completo.
Ni mi mamá ni mi tío habían jamás escuchado nada sobre "las memorias de mi abuela" de las que yo tanto hablaba. En todas esas tardes en las que mi mama volvió a su casa nunca encontró nada. Sospecho que en realidad, no me creyeron hasta el día en que acompañe a mi mamá a ordenar y como si siempre lo hubiese sabido abrí un cuaderno al azar de la gran biblioteca. Ese cuaderno no solo contenía parte de las memorias, sino que era el primer tomo de muchos otros cuadernos.
- Sos muy chica para leer eso, dámelo.- fueron las palabras de mi mamá cuando se lo mostré y me arrebató el libro de las manos.
Esa fue una de las tantas cosas locas que me pasaron con mi abuela. Aun creo que mi mamá nunca se atrevió a abrir esos cuadernos. Daba miedo. Mi abuela no había sufrido únicamente el cáncer que la mató; tenía un hermano también con cáncer con el que era incompatible, y había visto crecer a sus hijos para volverse tan igualmente incompatibles, la habían engañado durante nueve años y se había divorciado después de 42 años de matrimonio. Nadie tenía todavía la fuerza como para leer todo lo que había por contar.
Sin embargo, una parte de mi lo necesitaba. Lo sentía merecido.

2 comentarios:

c. dijo...

me da un poco de miedo lo mucho que me identifico con esto.
qué increíble.

A. dijo...

me encantaría escuchar tu historia algún día entonces!