Ella entraba en la habitación. Yo la abrazaba fuerte. Sentí su piel suave y arrugada, su olor. Ayer pude reproducir sus gestos, su voz, incluso su mirada; como jamás logré reproducir en mis recuerdos. Todo era tan vívido. Yo le decía que hace tanto tiempo no la veía. Volvía a abrazarla y la escuchaba atenta hablarme tranquila.
Me desperté despacio, tratando de entender qué era realidad y qué ficción. Miré al techo con una paz profunda, había estado ahí con ella, había vuelto a mí. Sonreí fuerte. Fue la primera vez que soñé con mi abuela desde que murió hace casi siete años.
14 marzo, 2011
11 marzo, 2011
cosas que pasan en mi vida III
- papá, querés nueces?
- Sabes.. siempre que miro las nueces pienso que son cerebritos, no?
- Sabes.. siempre que miro las nueces pienso que son cerebritos, no?
09 marzo, 2011
And you run 'cause life is too short
Este último tiempo después de vivir cosas tan lindas sentí más que nunca la carrera permanente contra reloj. Esa sensación de que la vida no alcanza, de que es muy corta, que siempre queda tanto por hacer.
No pude evitar preguntarme por qué sufrimos tanto, por que hacemos un mundo de nuestros problemas y por qué tantas veces nos ahogamos en un vaso de agua. Si 'todo concluye al fin' ¿por qué tantas veces no nos dejamos disfrutar el camino?
Defiendo fervientemente el hecho de que es necesario el dolor, no sólo porque sino no podríamos apreciar las cosas hermosas, sino porque es lo que nos hace crecer.
Pero tampoco puedo sacar de mi mente esa idea de que al fin y al cabo, un tiempo después miramos atrás y nos damos cuenta de que la mitad de las cosas que nos hacían mal no tenían demasiado sentido, no valían la pena, eran amargura en sangre al pedo. Angustia por cosas que no podemos manejar o preever, por miedos absurdos, por orgullo.
Como cuando mirás el reloj arriba del taxi llegando tarde a algún lado, o cuando esperás la nota de algún examen que crees que te fue mal, cuando no te animás a pedir perdón o a dar un beso.
Siento que hay tanta angustia anticipada, maltrato gratuito, preguntas sin respuestas, peleas sin sentido.. siento que hay tanto dolor innecesario en el mundo.
No pude evitar preguntarme por qué sufrimos tanto, por que hacemos un mundo de nuestros problemas y por qué tantas veces nos ahogamos en un vaso de agua. Si 'todo concluye al fin' ¿por qué tantas veces no nos dejamos disfrutar el camino?
Defiendo fervientemente el hecho de que es necesario el dolor, no sólo porque sino no podríamos apreciar las cosas hermosas, sino porque es lo que nos hace crecer.
Pero tampoco puedo sacar de mi mente esa idea de que al fin y al cabo, un tiempo después miramos atrás y nos damos cuenta de que la mitad de las cosas que nos hacían mal no tenían demasiado sentido, no valían la pena, eran amargura en sangre al pedo. Angustia por cosas que no podemos manejar o preever, por miedos absurdos, por orgullo.
Como cuando mirás el reloj arriba del taxi llegando tarde a algún lado, o cuando esperás la nota de algún examen que crees que te fue mal, cuando no te animás a pedir perdón o a dar un beso.
Siento que hay tanta angustia anticipada, maltrato gratuito, preguntas sin respuestas, peleas sin sentido.. siento que hay tanto dolor innecesario en el mundo.
05 marzo, 2011
Nunca había sobresalido en nada, es probable que alguna vez la hubiesen notado de más por su elocuencia o por su sabor a escondite y sus sueños de chocolate. Ese afán del ser humano de sobresaltar. Si le preguntaban, respondía que quería escribir de por vida, era la única forma que había encontrado para vivir en otros mundos dentro de éste.
Escribía en sus pensamientos líneas que olvidaba antes de pasar a papel, era la única forma que había encontrado para escapar de este costado. Tenía maltrechos amores sin dueño, había aprendido a amar sin compasión (casi con la misma locura que pone un criminal al asesinar a su víctima). No necesitaba ser presa de nadie, sabía que cuándo su cuerpo tocaba el de él, bailaban a la par las melodías de sus corazones, quizás fuera al revés y fuesen sus corazones los que seguían el ritmo de la mirada.
No era criatura de razón, simplemente había nacido del arte y su vida era una pintura. Una caja de bombones de diez mil sabores. Su mente era retorcida y su alma quebrada ilusa. Confiaba en que el tiempo dicta las respuestas y que aquellos que no lo ven viven malditos de desdicha.
Escribía en sus pensamientos líneas que olvidaba antes de pasar a papel, era la única forma que había encontrado para escapar de este costado. Tenía maltrechos amores sin dueño, había aprendido a amar sin compasión (casi con la misma locura que pone un criminal al asesinar a su víctima). No necesitaba ser presa de nadie, sabía que cuándo su cuerpo tocaba el de él, bailaban a la par las melodías de sus corazones, quizás fuera al revés y fuesen sus corazones los que seguían el ritmo de la mirada.
No era criatura de razón, simplemente había nacido del arte y su vida era una pintura. Una caja de bombones de diez mil sabores. Su mente era retorcida y su alma quebrada ilusa. Confiaba en que el tiempo dicta las respuestas y que aquellos que no lo ven viven malditos de desdicha.
01 marzo, 2011
¿a dónde va lo común, lo de todos los días?
La lluvia y el olor a tierra mojada. El paisaje es tan hermoso que no dan ganas de escribir, no salen las palabras.
Llueve y llueve y la sonrisa va de oreja a oreja. El fuego y la ronda de caras desconocidas que de a poco se van volviendo familiares. Gente de todos lados junta y sola.
La vida es loca. Nos miramos a los ojos y no podemos creerlo. Tuvimos mucho viento a favor.
Conexiones momentáneas, gente humilde, solidaria y generosa. Libros, siestas al sol, noches de frío, mucha guitarra.
Quizás sea nuestra culpa, con nuestro asqueroso buen humor. Todo nos parece hermoso.
La vida nos encandila.
Llueve y llueve y la sonrisa va de oreja a oreja. El fuego y la ronda de caras desconocidas que de a poco se van volviendo familiares. Gente de todos lados junta y sola.
La vida es loca. Nos miramos a los ojos y no podemos creerlo. Tuvimos mucho viento a favor.
Conexiones momentáneas, gente humilde, solidaria y generosa. Libros, siestas al sol, noches de frío, mucha guitarra.
Quizás sea nuestra culpa, con nuestro asqueroso buen humor. Todo nos parece hermoso.
La vida nos encandila.
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