- Sos una boluda, pusiste el papel ahí, y ahora??
- Quién podrá defendernos?
25 febrero, 2011
21 febrero, 2011
La respiración de la tierra. El ir y venir del agua. Inhalo-exhalo.
La piel curtida y los sueños que crecen.
El pelo suelto, las manos sucias y la mirada transparente.
La sonrisa que encandila.
Los recortes que dejan las montañas en el cielo, los colores del atardecer y la luna llena.
Llenísima como nuestros corazones.
Acabo de volver del sur, al menos en cuerpo, una parte gigantesca de mi queda en esas tierras hermosas que recorrí de la patagonia. Traigo poco escrito, viví tanto que no me dio el tiempo. Sin embargo traigo demasiados recuerdos en la mochila como para escribir unos cuantos tomos. Saludos grandes desde buenos aires otra vez.
La piel curtida y los sueños que crecen.
El pelo suelto, las manos sucias y la mirada transparente.
La sonrisa que encandila.
Los recortes que dejan las montañas en el cielo, los colores del atardecer y la luna llena.
Llenísima como nuestros corazones.
Acabo de volver del sur, al menos en cuerpo, una parte gigantesca de mi queda en esas tierras hermosas que recorrí de la patagonia. Traigo poco escrito, viví tanto que no me dio el tiempo. Sin embargo traigo demasiados recuerdos en la mochila como para escribir unos cuantos tomos. Saludos grandes desde buenos aires otra vez.
25 enero, 2011
manía
Cuando camino por la calle no puedo evitar ir arrancando hojitas de los árboles. Me da lástima, las pobres plantas no tienen la culpa de que yo sea una neurótica.
22 enero, 2011
VII
Él lloraba, pidiéndome perdones entre sollozos, diciéndome que me amaba, que no había sido su culpa, que él no había querido engañarme, que simplemente paso, que nunca se lo iba a poder perdonar.
Yo lo escuchaba a un océano de distancia, pero no me caía ni una puta lágrima, solo lo escuchaba mientras alguna fuerza sobrenatural tomaba mi corazón y lo desmigajaba haciéndolo cenizas.
- No te preocupes mi amor, no llores, esta bien, lo entiendo.-
Yo lo consolaba. Mis palabras salían como vómito, como si fuese yo la culpable, como si el estuviese llorando por mi. No entiendo como lo hacía, pero él tenía la capacidad inhumana de volver todo tipo de situaciones en mi contra, en las que siempre él era el que sufría y yo cruela de vil.
No estaba enojada, pero algo dentro de mi se rompió. Esa había sido solo la gota que rebalsó el vaso dentro de una seguidilla de acciones que envenenaron más y más mi alma, llenándola de odio.
No era solo él, estaba a punto de cumplir 15 años y mi vida entera se desmoronaba ante mis pies. Yo caía en aquel hueco infinito, buscando a tientas el piso. Y no lo encontraba.
Yo lo escuchaba a un océano de distancia, pero no me caía ni una puta lágrima, solo lo escuchaba mientras alguna fuerza sobrenatural tomaba mi corazón y lo desmigajaba haciéndolo cenizas.
- No te preocupes mi amor, no llores, esta bien, lo entiendo.-
Yo lo consolaba. Mis palabras salían como vómito, como si fuese yo la culpable, como si el estuviese llorando por mi. No entiendo como lo hacía, pero él tenía la capacidad inhumana de volver todo tipo de situaciones en mi contra, en las que siempre él era el que sufría y yo cruela de vil.
No estaba enojada, pero algo dentro de mi se rompió. Esa había sido solo la gota que rebalsó el vaso dentro de una seguidilla de acciones que envenenaron más y más mi alma, llenándola de odio.
No era solo él, estaba a punto de cumplir 15 años y mi vida entera se desmoronaba ante mis pies. Yo caía en aquel hueco infinito, buscando a tientas el piso. Y no lo encontraba.
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