Ella le
pidió chocolatada y la otra le tiro el vaso en la cara. La primera la miro con ojos de furia y cuando todos pensamos que se venía el llanto, le tiro la jarra entera. Y
ahí mismo empezaron a
cagarse de la risa tiradas en el piso, mientras todos las
mirábamos incrédulos y nos
empezábamos a
reír.
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