"Supero el cancer de pulmón, pero le encontraron un nuevo tumor. Ya no respondía al tratamiento, murió esta mañana".
Tanto tiempo había negado su enfermedad y ahora la realidad me golpeaba mas fuerte que nunca.
Me vestí de negro, porque es lo que debe hacerse es esas ocasiones, para acto seguido arrastrar mi pesado cuerpo hasta el velatorio. En cámara lenta y desde otro planeta vi lágrimas que corrían por mejillas, miradas ausentes y sentidos pésames. A la mañana siguiente entendí porque en las películas los entierros siempre se filman en días de lluvia. A pesar de que el sol iluminaba cada tumba, reflejando cada recuerdo escondido en ese cementerio, aunque la luz le regalara un aspecto aun más tétrico a tanto dolor, mi alma ardía en llamas, era un huracán, un mar de tormentas.
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