Hubieron muchos episodios en el medio. Uno de los tantos fue el robo de mi casa, pocos días después de mi cumpleaños de 15. El día de mi cumpleaños, mi mamá de dio el anillo que mi abuela le había regalado en su cumpleaños de 15 y que nunca en tantos años había dejado de usar. En realidad, el anillo es una especie de legado familiar que viene desde mi bisabuela. En el robo se llevaron todas las joyas y algo de plata, pero dieron vuelta mi casa de arriba a abajo. Lo único que sobrevivió fue un anillo de mi abuela, que debió haberse caído durante el robo, y que mi mama ya había decidido hace tiempo que iba a ser el reemplazo del anillo que me estaba dando a mi.
Esta clase de cosas inexplicables pasaron y me siguen pasando cuando pienso en mi abuela. Durante varios años cada vez que tuve un rato a solas en mi casa busqué sin descanso sus cuadernos. Yo sentía que había sido la única que había sabido de su existencia por alguna razón, que los había encontrado por alguna razón y que estaba en mi derecho poder conocer lo que contenían esas páginas.
Ahora que lo miro desde lejos, no se cuánto creo en las casualidades y cuánto creo que hay cosas que pasan porque tienen que pasar. Creo que al fin y al cabo, encontré esos cuadernos en el momento en el que realmente estaba preparada para leerlos.
Ver partes I, II, II
5 comentarios:
Me quedé re atenta leyendo estas lineas y las anteriores también. En algún momento, justamente el momento justo podrás leer esas memorias.
las leí en el momento justo, ya contaré al respecto más adelante!
y gracias, siempre es lindo sentir que lo que uno escribe capta la atención de alguien.
que bueno cuando sentis esa conección con alguien de tu familia. me pasa todos los días. lo feo quizá es no poder sentarse a tomar unos mates.
Y algún día un nieto tuyo encontrará este blog.
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