22 enero, 2011

VII

Él lloraba, pidiéndome perdones entre sollozos, diciéndome que me amaba, que no había sido su culpa, que él no había querido engañarme, que simplemente paso, que nunca se lo iba a poder perdonar. 
Yo lo escuchaba a un océano de distancia, pero no me caía ni una puta lágrima, solo lo escuchaba mientras alguna fuerza sobrenatural tomaba mi corazón y lo desmigajaba haciéndolo cenizas. 
- No te preocupes mi amor, no llores, esta bien, lo entiendo.-
Yo lo consolaba. Mis palabras salían como vómito, como si fuese yo la culpable, como si el estuviese llorando por mi. No entiendo como lo hacía, pero él tenía la capacidad inhumana de volver todo tipo de situaciones en mi contra, en las que siempre él era el que sufría y yo cruela de vil. 
No estaba enojada, pero algo dentro de mi se rompió. Esa había sido solo la gota que rebalsó el vaso dentro de una seguidilla de acciones que envenenaron más y más mi alma, llenándola de odio. 
No era solo él, estaba a punto de cumplir 15 años y mi vida entera se desmoronaba ante mis pies. Yo caía en aquel hueco infinito, buscando a tientas el piso. Y no lo encontraba.

3 comentarios:

virgivisor dijo...

y finalmente...?

ojo, puede haber sido que ÉL tuviera la capacidad de hacer que creas tener la culpa de todo error pero...
está también la otra posibilidad, la que yo sufro, que es la de sentir que todo es culpa de una sin importar lo que haga el otro, no sé si me explico

en cualquier caso, pasado pesado, pisado.

salú, y feliz regreso!

I. dijo...

Me encanta la manera que tenés para dejar abierto el panorama y a todos con ganas de seguir leyendo.
¡Un beso grande!

F dijo...

No sé me pueden llamar cerrada, extremista todo lo que quieran. Pero jamás perdonaría un engaño. Le tendría un poco de respeto a la persona si almenos me lo dice, pero esa relación ya tendría un fin para mí.
Si hay amor no hace falta llegar a esa sitación, que sé yo.
Saludos, lindo texto (: