Podría tirarme cargada de piedras al río Ouse como Virginia, meter la cabeza en el horno como Sylvia, tomarme cincuenta pastillas de un barbitúrico como Alejandra, arrojarme al vacío desde la ventana como Unica, inhalar monóxido de carbono como Anne, arrojarme de la escollera del Club Argentino de mujeres como Alfonsina, ahorcarme como Marina, beber desinfectante Lysol como Charlotte o clavarme un puñal como la Julieta de Romeo.
No son las circunstancias. Es mentira que en ciertas situaciones cualquiera podría suicidarse. A lo largo de la historia, los hombres han cometido toda clase de atrocidades para sobrevivir. Hay quien se ha suicidado por mucho, por muchísimo menos.
En nuestra cultura el suicidio es tabú. Algo de esquizofrénicos, de depresivos, maniáticos, bipolares, drogadictos, alcohólicos… algo de locos, de incomprendidos, algo incomprensible. Nadie considera el honor japonés del derecho a la muerte por mano propia. El suicidio a nadie toca de cerca: es de manual de psicología, de película adolescente, de obra shakesperiana.
Algunos creen que los suicidas, los pocos que se animan a dar el salto, a apretar el gatillo, a patear el banquito final; son los valientes. Otros no, otros los creen cobardes por no se animarse a dar la cara, a poner el pecho, a soportar el dolor. Yo no creo ni lo uno ni lo otro. Creo que un suicida simplemente lo es, y no puede escapar de su destino.
El sentimiento existe desde siempre y aguarda su momento. El momento es este. Y no voy a dar más explicaciones, porque las explicaciones entre nosotros nunca fueron necesarias.
6 comentarios:
Yo nunca quise suicidarme, sino morir despacito y despertarme a los tres días.
Ya sé, no soy seria ni para morir, pero es que prefiero estar aquí y ver como mis sobrinas corren.
Además, Dante escribió un círculo feo para los suicidas y yo le creo.
Yo no soy suicida ni nada por el estilo, es un texto ficcional. (quería aclararlo por las dudas)
A la muerte hay que comprenderla para encontrarla, usarla como un escape no te lleva a nada.
muy buen texto, me gustó.
mannequin tu admirador secreto cuyo nombre empieza con j está preocupado, no quiero que te suicides!
admirador no-tan-secreto no se preocupe corazón.
Gracias por aclarar. Pensé que tal vez lo escribías parada en el banquito.
Después pensé, si está parada en el banquito, ¿como llega al teclado de la computadora?
Después pensé, tal vez cuenta con una portatil.
Ni valiente, ni cobarde. Yo creo que cada uno hace con su vida lo que le da la gana. La puerta de atrás siempre está abierta. El que quiera salir por ahí, que lo haga, ¡qué joder!...
Y qué más da, si esto es como un bondi en horas pico: baja uno y suben cinco. Carne de cañón nunca va a faltar.
Un canto a la vida lo mío...
En mi familia paterna hay dos suicidas confirmados y uno con el que no se ponen de acuerdo los distintos familiares.
Algún día, tal vez, cuente esas historias.
¡Saludos!
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