28 diciembre, 2010

VI

A veces tengo que explicarle a la gente como fue que crecí de golpe. 
No es fácil abandonarlo todo. Menos cuando tenés 14 años y todo es vos y el mundo (vos claramente ubicada en su centro). No es fácil cambiar de casa, de país, de idioma. Dejar amigos, familia, sueños y proyectos. 
Yo tenía esos 14 años y fue casi como sufrir una reencarnación. Sabía que la muerte de mi abuela había sido una de las causas por las cuales pudimos viajar. Con ella enferma de cáncer jamás nos hubiésemos ido. 
Pero ella estaba muerta y nosotros estábamos del otro lado del océano.

3 comentarios:

Micaela dijo...

lástima que los cambios no siempre llegan en el mejor momento ni de la mejor forma...
un besito (:

F dijo...

Los cambios a veces puede resultar muy duros. Una forma inesperada y complicada nos dimos cuenta que la vida presenta una nueva cara ante nosotros. Duele pero es algo inevitable, a todos nos llega.

Saludos!

Panqueca dijo...

soplaron vientos de cambio, imposibles de ser detenidos.
A veces traen cosas lindas.