29 diciembre, 2010

Me arden los labios la boca la lengua la garganta el esófago y baja hacia el estomago sí el fuego de esos labios pecadores inexpertos insulsos pasionales como si todo el hedor volviese en un solo instante y momento y todo eso no parase de brotar ya no salen mariposas o viento con aroma a rosas es fuego y sangre dolor todo en un mismo vómito de sentimientos una herida en las entrañas que no para de sangrar.

6 comentarios:

Lila Biscia dijo...

intensidades sin respiro ni pausa.
muy bueno.

Dianafló dijo...

Ganas de vomitar un mamarracho, usar las palabras más expresivas posibles.
(Aparte una pregunta, como logro cambiar la palabra comentarios por otra? en tu caso mamarrachos, gracias blogger, dianafloresm@hot...) (:

santiago san martín dijo...

que fea sensación. lo bueno es que la vida de la herida también se termina. (digamos, jaja :)

Don Julio dijo...

puf...
me dejó mudo.

Un abrazo de helado para ese fuego interior.

virgivisor dijo...

Realmente,

los mejores vómitos salen cuanta más porquería tenemos adentro

muy buen párrafo, muy roto corazón

saludos curativos

:)

Yo dijo...

que sea una herida que no para de sangrar...a eso le tengo miedo.
saludos a Ud.